Según los índices de democracia bianuales de Freedom House y The Economist, la democracia se encuentra amenazada en el mundo. El hemisferio norte es particularmente vulnerable a tendencias negativas que afectan la calidad democrática. En el sur global, América Latina sigue siendo la región más democrática, pero el 2018 fue un año de un gran declive.
Elecciones corruptas, ataques a la libertad de expresión, aumento en el autoritarismo digital, y la vigilancia de ciudadanos han sido tendencias globales preocupantes. Además, el menosprecio por los estándares internacionales de derechos humanos para migrantes y refugiados alimenta el fuego en las democracias liberales.
En Europa y los EEUU, la sociedad pierde su fé en los partidos tradicionales, y hemos visto un aumento en tendencias populistas y autoritarias, como está pasando también en América Latina.