
Dominio público. Pixabay.
América Latina siempre ha sido una región de profundas contradicciones, y esto es especialmente cierto cuando consideramos su política y su democracia. A pesar de su pasado autoritario, que continúa vigente en algunas prácticas e instituciones políticas, en los últimos años la región ha experimentado con la democracia de manera muy innovadora. Asimismo, mientras que la región sigue sufriendo una profunda desigualdad social y no está libre todavía de la pobreza y el hambre, América Latina es el tercer mercado regional online más grande del mundo, y la tasa de penetración de Internet está por encima de la media mundial, la mitad de la cual debida al intenso uso de teléfonos inteligentes.
No sorprende entonces que una de las áreas relevantes de la innovación democrática hoy en día en América Latina esté asociada al uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), y que la disminución de los niveles de exclusión digital haya permitido mayores niveles de inclusión política. Desde 2011, cuando los países comenzaron a unirse a la Asociación de Gobierno Abierto y se comprometieron a trabajar con datos abiertos y gobierno electrónico, junto a mayor transparencia y capacidad de respuesta, las organizaciones de la sociedad civil han estado aprovechando una multitud de políticas para aumentar el acceso a Internet que los gobiernos han venido implementando. Incluso si la desigualdad digital varía entre países, y entre diferentes zonas de esos países, las innovaciones basadas en herramientas TIC han crecido en toda la región, ayudando a conectar a los ciudadanos no sólo entre ellos y sus gobiernos, sino también con la política y la democracia.