Los programas circulares de migración laboral de Israel en los sectores de los cuidados, la agricultura y la construcción surgieron por primera vez en los años noventa. Una década después, el Tribunal Supremo israelí dictó importantes sentencias en relación con sus dos aspectos más problemáticos.
En primer lugar, los trabajadores pagaban honorarios ilegales a intermediarios en el marco de procesos de contratación dudosos, lo que los conducía a la servidumbre por deudas. En segundo lugar, el carácter vinculante del régimen de visados, que ataba a los trabajadores a sus empleadores, permitía a éstos vulnerar las libertades básicas de los trabajadores.
A raíz de estas sentencias, Israel tomó medidas para impedir las tasas ilegales de los intermediarios en los sectores de la agricultura y la construcción. Exigió a los migrantes de estos sectores que llegaran a través de vías oficiales libres de tasas. Israel también permitió a los inmigrantes de todos los sectores cambiar de empleador mientras estuvieran en el país durante el periodo básico de 5 años.