Una versión de este artículo fue inicialmente publicada aquí en el Blog Global de Dejusticia.
La crisis de los refugiados de Siria ha recibido mucha atención por parte de los medios y la comunidad internacional, pero ¿cómo canalizar esta atención en acciones que resulten en la efectiva y sostenida protección de los refugiados? Como Roni Amit y Loren Landau señalan, ni los mejores regímenes legales pueden garantizar protección si los actores clave le son adversos. James Hathaway desarrolla un argumento parecido en relación con la Convención de los Refugiados: el problema no es tanto la ley sino su operacionalización. Sin embargo, Bill Frelick manifiesta el desacuerdo acerca de quién debería ser el principal implementador –Estados u organizaciones internacionales como ACNUR- y, como Tim Finch y James Milner , cuestiona la viabilidad de los programas que esperan a los Estados a consentir ante una autoridad externa.
Hasta el momento falta en el debate la pregunta por la financiación. Ya sea que la solución es una ACNUR revitalizada, un sistema de protección administrado o programas que de manera creativa articulan la protección de los refugiados con los intereses de los Estados, se necesita una financiación suficiente y sostenida para trabajar.