El viejo cliché "la acción habla más fuerte que las palabras" tiene un tono mortal para los activistas campesinos. Y es que ellos contemplan un histórico compromiso internacional que los proteja de los ataques patrocinados por el Estado.
Uno de los años más duros y mortíferos para los activistas campesinos en América Latina terminó en diciembre, con una histórica declaración de las Naciones Unidas para asegurar su bienestar y prosperidad.
Unos 121 países, que representan dos tercios de la población mundial, votaron a favor de la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales (UNDROP, por sus siglas en inglés), que se compromete a proteger los derechos, la vida y los medios de subsistencia de los campesinos y trabajadores rurales de todo el mundo.