
Jucá Ferreira. Thibault Camus AP Press Association Images. Todos los derechos reservados.
Francesc Badia: Brasil vive un ambiente político tenso, que viene determinado por la discusión sobre si hubo o no un golpe en Brasil. Hemos visto un cuadro de polarización artificial e intentos de manipulación de los movimientos populares. ¿Cómo analiza la situación actual en Brasil?
Jucá Ferreira: En primer lugar, me gustaría de dejar claro que, en mi opinión, se trata de un golpe. Los golpes en América Latina a día de hoy, no son protagonizados por los militares, sino que son ejecutados a través de un asedio: mediático, jurídico, policial y parlamentario, donde se desmonta todo lo bueno, y donde se criminalizan los gobiernos populares, los partidos de izquierda y los líderes políticos. Así sucedió en el caso de Brasil, donde, con el apoyo del poder judicial y de la policía federal, el golpe acabó por consumarse en el Parlamento. Lo caracterizo como un golpe porque, pese a que el impeachment está contemplado en la Constitución, se requieren algunos requisitos básicos para que la situación de impeachment se produzca. Entre otros, que un delito de responsabilidad haya sido cometido por el presidente de la República, algo que en este caso simplemente no existió. Los golpistas lo reconocieron en varias ocasiones, sobre todo teniendo en cuenta que pese a cesar a la Presidenta Dilma, se mantuvieron sus derechos políticos. Si la presidenta hubiera cometido dicho delito de responsabilidad, lo normal sería que hubiera perdido esos derechos.