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La desigualdad marcará el destino de esta pandemia

Los países latinoamericanos, con estados frágiles, con sistemas de salud muy precarios y con una institucionalidad estructuralmente débil, ¿cómo van a hacer frente a un confinamiento general de la población y sus enormes consecuencias económicas y sociales? Português

La desigualdad marcará el destino de esta pandemia
Favela en Salvador de Bahía, Brasil, al lado de un barrio de condominios de clase media, vista en Mayo 2019.
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Nadie pensó que sería un elemento tan diminuto el que traería el mayor terremoto económico, social y emocional en varias generaciones. Un simple virus, una minúscula cápsula de proteínas que contiene ARN y cuya única misión es reproducirse colonizando células del sistema respiratorio humano, ha conseguido cambiar el mundo. “Se trata de la mayor debacle observada desde la Segunda Guerra Mundial”, ha declarado el Secretario General de la ONU, António Guterres.

Y como nadie lo pensó -salvo las advertencias de algunos informes de expertos que siempre terminan en un cajón-, nadie estaba preparado.

La incertidumbre de no saber cuál va a ser el alcance final de la pandemia y cuáles las consecuencias reales para la vida cotidiana de millones de habitantes del planeta, provoca vacilaciones, errores y angustia entre los gobernantes, y también entre la población. El G-7, el G-20, la ONU, hasta el FMI, todos han dicho que hará falta un plan de emergencia gigantesco, sobre todo para atender a los países emergentes. Se teme por África, por la India y Pakistán. Y por América Latina, donde la CEPAL calcula que hoy hay 185 millones de pobres.