La última ronda de subidas de aranceles en el contexto de la actual guerra comercial entre Estados Unidos y China podría tener impactos de gran alcance no solo para los grandes exportadores de soja, como Brasil y Argentina, sino en toda América Latina. El oportunismo inicial de la región está dando paso a temores motivados por la inestabilidad y el lento crecimiento mundial.
El 1 de junio, China suspendió la compra de soja estadounidense en una nueva escalada de la disputa comercial. En gran medida, el mayor comprador del mundo se dirigirá a Brasil para satisfacer la demanda y este cambio podría afectar a los bosques de América del Sur, sobre todo ante el riesgo de que vayan a prolongarse las tensiones comerciales entre las dos superpotencias.
Tras un año de fijación de aranceles en base a la lógica del ojo por ojo, está empezando a notarse su impacto en América Latina. Un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) registró el crecimiento estimado de las exportaciones de varios países de la región, entre ellos México (5,8%), Brasil (3,8%) y Argentina (2,4%).