En septiembre, la Cinemateca Brasileira fue “ocupada" por militares y políticos de extrema derecha, que criticaron el "marxismo cultural" de la institución y prometieron un futuro festival de cine dedicado a rehabilitar la imagen de la dictadura militar del país.
También en el mes de septiembre, la Agencia Nacional de Desarrollo Cinematográfico de Brasil, Ancine, vio cómo su financiación era reducida repentinamente a casi la mitad. El ex ministro de Cultura, Marcelo Calero, señaló que todos los países deben invertir en el desarrollo creativo y científico, y que "medidas como esta tienen un componente ideológico muy fuerte".
La Asociación Brasileña de Documental y Cortometraje (ABD) emitió un comunicado en el que declaró que, en vista de la ocupación de la Cinemateca y de los recortes presupuestarios a la Ancine, la comunidad cinematográfica estaba siendo “violada material y simbólicamente por activistas de extrema derecha."