La precarización del trabajo es un fenómeno mundial, característico de la realidad post crisis financiera de 2008-09, que socavó los derechos laborales y cimentó la hegemonía del neoliberalismo agresivo y del integrismo del máximo beneficio al mínimo coste.
Pero el fenómeno ha tenido efectos desproporcionados en el Sur Global, donde la precariedad histórica de los derechos laborales y la desigualdad extrema y sistémica han encontrado en la uberización (neologismo que define la precarización laboral que simboliza la empresa americana Uber) la vía para profundizar aún más las brechas entre los que tienen mucho y los que tienen muy poco.
La precariedad del trabajo en América Latina refleja una multitud de deficiencias del Estado, que han salido a la luz con la emergencia sanitaria de la Covid-19. En este escenario, los repartidores han surgido como unos de los principales “servicios esenciales” de la sociedad en tiempos de crisis. Sin embargo, la importancia central de esta actividad no ha traído mayor valorización de sus trabajadores sino, más bien, su explotación.