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La resiliencia de dos mujeres indígenas frente a la pandemia

Dos mujeres cuentan cómo se vive la pandemia desatada por la enfermedad de la Covid-19 en sus comunidades, las dificultades que atraviesan y las implicancias del aislamiento. Pero, además, analizan e interpretan la crisis desde su cultura y desde su propia perspectiva, como mujeres indígenas.

La resiliencia de dos mujeres indígenas frente a la pandemia
"Prohibido la entrada a personas no indígenas". Cartel a la entrada de una comunidad aruaco en la Sierra de santa Marta, colombia. | Kelly Laudenberg. Survival International. All rights reserved
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El aislamiento en comunidad es una suerte de oxímoron que se manifiesta en muchos lugares de América Latina. En dos territorios tan distantes entre sí y tan diferentes como la sierra Nevada de Santa Marta en Colombia y el Gran Chacho en Paraguay, comunidades y mujeres se organizan para resistir frente al avance del coronavirus y proteger su legado cultural y su tradición, que tiene elementos que comparten casi todas las culturas indígenas de la región: la armonía con la naturaleza y la vida en comunidad.

Un diagnóstico de la situación de las comunidades arhuacas en Colombia

“Mi nombre es Lucelly Torres, yo soy de la comunidad Arhuaca de la Sierra Nevada de Santa Marta. Soy una mujer que a muy temprana edad me tocó vestirme de las realidades de mi país y eso me hizo caminar fuerte”. La Sierra Nevada de Santa Marta es una montaña con forma piramidal ubicado al norte de Colombia, al borde de la costa Caribe y cuya cima se encuentra a unos 5.000 metros de altura. Ocupa tres departamentos: el Cesar, la Guajira y el Magdalena. Allí viven cuatro pueblos indígenas: los arhuacos, los wiwas, los kogis y los kankuamos, que en conjunto conforman una población de 30.000 personas.

Lucelly es originaria de las comunidades arhuacas de la parte alta del Magdalena, en donde nace el río Fundación. Para estas comunidades, la llegada de la Covid-19 se vivió de forma muy diferente que para las ciudades: “nosotros hemos vivido en aislamiento la mayor parte de nuestra historia”, dice Lucelly, y no solamente se refiere a que la propia geografía del territorio los mantiene lejos del bullicio de las ciudades más cercanas: “creo que hemos sido un poco abandonados por el gobierno. Si no fuera así, tal vez no tocaran tantas luchas”.