Skip to content

La “suave venganza” de la paz en Colombia

Un acuerdo recién concluido entre el gobierno colombiano y las FARC promete paz y justicia, y merece apoyo de los defensores de derechos humanos. English

Published:

Albie Sachs estará sonriendo en algún lugar de Sudáfrica, celebrando que los colombianos estemos más cerca de la paz, esa “suave venganza” contra los violentos de la que habla el bello título de uno de sus libros.

“No te preocupes, camarada Albie, nosotros te vengaremos”, decía la nota que le enviaron a su cama de hospital los compañeros de lucha contra el apartheid. Estando en el exilio en Mozambique en 1988, Sachs había sobrevivido a un intento de asesinato por parte de agentes de seguridad sudafricanos, pero perdió su brazo derecho y la visión por un ojo por el impacto de la bomba que el régimen plantó en su automóvil. Sachs se preguntaba en las noches de insomnio “qué significaría la venganza” y “qué sería vivir en un país que terminara lleno de personas mutiladas y ciegas”. Mientras cicatrizaban sus heridas, concluyó que su reivindicación no sería la violencia sino “la suave venganza de lograr la democracia, la libertad y el Estado de derecho” que sus victimarios les habían negado a los sudafricanos.

Sachs se preguntaba en las noches de insomnio 'qué significaría la venganza' y 'qué sería vivir en un país que terminara lleno de personas mutiladas y ciegas'. De ahí que cuando sirvió de asesor a las negociaciones de paz entre el Congreso Nacional Africano (ANC, por su sigla en inglés) y el gobierno sudafricano, tres años después, apostó por la creación de una Comisión de la Verdad que aplicara a los perpetradores el castigo de la confesión pública y el arrepentimiento, en lugar de la pena física de la cárcel. De esta manera, rechazó una noción más rígida de la justicia que habría hecho imposible alcanzar un acuerdo de paz.