La creatividad y resiliencia de los mercados de drogas hace que el desarrollo de políticas de drogas sea inmensamente desafiante. Una de las innovaciones más interesantes en años recientes son los criptomercados, una especie de eBay para drogas, que provee a los participantes con anonimidad, usa criptodivisas para los pagos, y compila y publica los comentarios y calificaciones de los clientes. La pregunta que muchos se hacen ahora es si los criptomercados dan lugar a transacciones de drogas sin violencia, o al menos con reducción de violencia. Es de recordar que el tráfico de drogas es responsable por una amplia variedad de violaciones a los derechos humanos, desde campesinos desplazados de sus tierras, o fumigados por vía aérea con agroquímicos tóxicos que contaminan los ríos y los cultivos lícitos, pasando por menores que son explotados laboralmente, a ciudadanos que son ejecutados. ¿Podría entonces un tránsito a la Deep web mitigar alguno de estos problemas?
Una investigación realizada por académicos de Australia y el Reino Unido basados en información de la Encuesta Global de Drogas, concluye que comprar y vender drogas en línea es de hecho significativamente más seguro que hacerlo fuera de línea, con menos amenazas, intimidación y violencia. La investigación, aunque prometedora, está sesgada de la misma manera en que los criptomercados lo están: hay un sesgo hacia un sub-sector del mercado de drogas predominantemente masculino, de jóvenes, educados, ubicados en el Norte Global.
Proteger la salud y el bienestar de los consumidores es sin duda importante. No obstante, la real ausencia de criptomercados en el Sur Global hace que aquellos más afectados por la violencia de las drogas permanezcan vulnerables. Argumentar que los criptomercados hacen más seguro traficar drogas implica distraernos de un problema mucho más amplio en el comercio mundial de drogas, y podría en efecto minimizar aún más las violaciones de derechos humanos relacionadas con el tráfico de drogas.