Desde sesiones de "Twerk and Smoke" en Zoom hasta "yoganja" (yoga más hierba), las activistas feministas de México se han unido a la lucha por la legalización de la marihuana.
"La lucha por cambiar la política de drogas en el país será feminista o no será", dice Rebeca Soto, una mujer de 31 años con el pelo negro intenso, un flequillo y un delicado anillo de oro en la nariz. De día, Soto trabaja con una iniciativa del gobierno municipal que ayuda a los consumidores de sustancias a acceder a los recursos del gobierno y de la sociedad civil. Por la noche, la activista de Ciudad de México dirige Feminismo & Flow, el colectivo de cannabis que ayudó a crear.
Desde Chile hasta México, los colectivos feministas de América Latina han liderado la respuesta a la epidemia de violencia contra las mujeres y las niñas en toda la región. Ahora, los grupos que promueven el cannabis se están haciendo un hueco dentro del movimiento.