Skip to content

Luanda Leaks y los límites del liberalismo: ¿cómo podemos mejorar el proceso anticorrupción?

Una labor exhaustiva de lucha contra la corrupción debe comprometerse a integrar acciones explícitas contra el sexismo, el imperialismo, el racismo, el militarismo y el globalismo empresarial. Português

Luanda Leaks y los límites del liberalismo: ¿cómo podemos mejorar el proceso anticorrupción?
El presidente de la República de Angola, Joao Lourenço. escoltado por el GNR a caballo durante su visita de estado a Portugal en noviembre de 2018. | Gerardo Santos / Global Images / Sipa USA / PA Images
Published:

La corrupción es una infamia. Las pruebas detalladas en las filtraciones de información conocidas como Luanda Leaks han merecido, y con razón, la cobertura de los medios internacionales. Como se ha revelado ahora pero es sabido desde hace años, dentro y fuera de Angola, las acciones de Isabel dos Santos (en adelante IS) han exacerbado la pobreza y la injusticia, en parte gracias a las facilidades dadas por las "instituciones occidentales legítimas", y forman parte de un conjunto más amplio de prácticas corruptas en Angola.

Luanda Leaks es también una valiosa oportunidad para reflexionar sobre cómo mejorar el proceso de lucha contra la corrupción. En esto destacan dos aspectos: la comprensión de las relaciones que mantiene la corrupción con otros problemas del desarrollo, y la garantía de que el proceso de lucha contra la corrupción funciona de manera simbiótica al reforzar la justicia, la igualdad y la democracia participativa a nivel mundial (las observaciones que figuran a continuación corresponden también a tendencias más amplias en materia de información y subvenciones internacionales, y no todas son exclusivas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y su labor crucial y bienvenida).

En cuanto al primer punto, los comentaristas deberían abordar con claridad la corrupción en relación con la larga historia de conflictos armados internacionales que han tenido lugar en Angola, en vez de utilizarla para ensombrecer esa historia. Varios artículos, así como el informe final del ICIJ y su cronología, podrían ser leídos incorrectamente, sugiriendo que la pobreza de Angola es en gran parte resultado de la corrupción de Isabel dos Santos: "Dos décadas de negocios sin escrúpulos convirtieron a Isabel dos Santos en la mujer más rica de África y dejaron a Angola, rica en petróleo y diamantes, como uno de los países más pobres del mundo".