
Mauricio Macri. Presidente de Argentina. Flickr. Some rights reserved.
América Latina viene mostrando en los últimos años una creciente fatiga con la ola de gobiernos progresistas. No tanto con sus políticas, sino con una forma de hacer política. El triunfo de Mauricio Macri pareciera confirmar el cambio de dirección del péndulo latinoamericano. Sin embargo, no queda claro si estos cambios serán en la política, tal como la sociedad demanda, o solamente de políticas. El resultado está por verse.
Como aprendimos en la escuela, los procesos de transformación sociopolítica en América Latina tienden a moverse en olas. Así sucedió con las revoluciones independentistas, las repúblicas conservadoras, los golpes militares, la vuelta a la democracia, y más recientemente el movimiento hacia la nueva izquierda inaugurado por Hugo Chávez en 1999. En estos últimos años, con el magro desempeño electoral de Dilma en Brasil, la pérdida de las principales ciudades por el MAS en Bolivia, y las movilizaciones sociales en Venezuela y en Ecuador, una nueva ola se venía avizorando. Con la elección presidencial en Argentina, el casi seguro tropiezo de Maduro en las legislativas de este mes y el aviso de Correa de no ir por la reelección en el 2017, se confirma que el “péndulo” ya cambió de dirección hacia gobiernos y políticas de corte ideológico más conservador.