Miles de mujeres feministas se juntaron en una pequeña ciudad costera argentina tres décadas atrás y lanzaron lo que sería más tarde el Día de Acción Global por el acceso al Aborto Legal y Seguro, que se conmemora cada 28 de septiembre.
Allí también conocieron, escuchando a las activistas brasileñas, el misoprostol – un fármaco que se usaba para tratar úlceras gástricas, que también era efectivo y seguro para interrumpir embarazos (y que suele ser administrado en combinación con la mifepristona).
“Era como algo increíble”, destaca la cirujana chilena Marisa Matamala, de 81 años, sobre este hallazgo que se propagó boca a boca entre las mujeres – antes de que estos fármacos se usaran en distintos lugares del mundo en abortos farmacólogicos (no quirúrgicos).