Se publicó una versión más extensa de este artículo originalmente en el número 20 de la revista Sur, que puede encontrarse aquí, producida por Conectas.
Las organizaciones y los movimientos contemporáneos en favor de los derechos de las mujeres trabajan en un contexto desafiante en el que hay menos recursos, más riesgos y cada vez más violencia, desigualdad e incertidumbre ambiental. No obstante, muchas defensoras de los derechos de las mujeres exigen cambios estructurales, protegen a sus comunidades, se oponen a la violencia y defienden con firmeza los logros fundamentales. Pero la falta de acceso a recursos económicos adecuados sigue afectando la perdurabilidad de las organizaciones de derechos de las mujeres y su capacidad de protegerse a sí mismas.
La reciente investigación de AWID demuestra que es posible lograr enormes transformaciones cuando las organizaciones de mujeres reciben recursos considerables durante un periodo prolongado. Pero como sostiene Wanja Muguongo, el financiamiento y las relaciones entre las agrupaciones internacionales y las locales deben ser coherentes. Actualmente hay varias tendencias que dan forma al trabajo en cuestión de derechos de las mujeres y que influyen sobre estas relaciones.