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Mi amiga Katherin: la fusión de dos mundos en el norte colombiano

Wayuus, Koguis, Kankuamos y Wiwas comparten desde tiempos inmemoriales los territorios del norte de Colombia. Pese a la modernidad y al sistema capitalista, ellos mantienen las tradiciones vivas y su cultura intacta. English

Mi amiga Katherin: la fusión de dos mundos en el norte colombiano
El chinchorro es algo que quedó grabado en la memoria de Katherin, desde niña dormía en uno que su abuela colgaba cada noche. | Carolina Gómez Silva via El Espectador. Todos los derechos reservados
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Este reportaje es uno de los dos ganadores del concurso de periodismo sobre temas indígenas organizado por Survival International, democraciaAbierta y El Espectador.

El territorio de los Wiwa es la montaña. Específicamente, la Sierra Nevada de Santa Marta entre los departamentos del Cesar, Guajira y Magdalena, al noreste del país. Desde niños se han acostumbrado a cruzarla descalzos, por estrechos caminos que bordean profundos precipios.

Ellas, con su niño colgado desde su frente dentro de una “buza” o mochila, mientras van tejiendo otra. Ellos, con pies grandes y macizos, que soportan unas piernas firmes que parecen nunca cansarse. El paisaje parece dibujado. Según la época del año puede estar inundado de todos los verdes o bien, cuando el sol picante todo lo seca, cubierto de tonos tierra. Para llegar hasta Rongoy, donde una parte de la comunidad Wiwa se asienta, el camino es largo y culebrero; tal vez por ello, aún no han llegado la “mano blanca” ni el turismo a esta zona norteña.