La crisis climática y la migración son dos de las cuestiones más críticas -y controvertidas- de la época actual. También están inevitablemente relacionados, y si queremos abordar ambos, debemos hacer algo más que mitigar los impactos negativos del cambio climático.
Tenemos que situar a las personas en el centro de nuestras estrategias y garantizar la protección de sus derechos humanos mientras el mundo cambia a su alrededor.
El Foro de Examen de la Migración Internacional (FMI), que se celebra esta semana en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, es una importante oportunidad para transmitir este mensaje. Los activistas deben utilizarlo para promover una narrativa fuerte y positiva sobre la migración mundial y para convencer a los delegados de que es necesaria una agenda conjunta que aborde la crisis climática.