Acaba de morir Agnes Heller. Fue una destacada y prolífica filósofa humanista europea, decidida adversaria del totalitarismo que encarna Viktor Orbán. Nos ha dejado a los 90 años, plenamente activa hasta el final, tras darse un baño en el lago Balaton en su Hungría natal. El New York Times ha publicado una breve y acertada necrológica.
Su espíritu vital brilla en esta corta entrevista en YouTube en la que, entre otras cosas, Heller responde a la pregunta de cómo vivir una buena vida, explica cómo la mercantilización de la educación socava la necesaria cultura democrática, y describe el conflicto entre democracia y totalitarismo como algo que viene existiendo "desde el comienzo de la modernidad". Es bastante erróneo, afirma, ver el autoritarismo como una evocación del pasado. La amenaza que representa es parte integrante de los tiempos en que vivimos.
Conocí a Agnes Heller en 1976, cuando mi primer viaje a Budapest. Y el año pasado descubrí encantado que ambos estábamos en la gran manifestación que recorrió la ciudad en protesta por la reelección de Orbán. Me puse en contacto con ella para tratar de concertar una reunión. Ella me respondió por correo electrónico: