
Marcha en oposición a la elección de Donald Trump. Domingo, 13 de noviembre de 2016, en St. Louis. Foto AP / Jeff Roberson.
El plan diseñado por la administración Obama para deportar a adolescentes centroamericanos en cuanto alcanzan la mayoría de edad sigue operativo. A pesar de la intercesión de funcionarios públicos y de un recurso pendiente en la Corte Federal de Inmigración, el joven Pedro Arturo Salmerón, de Carolina del Norte, fue deportado a El Salvador el sábado 12 de noviembre, pocos días después de que Donald Trump saliera elegido presidente de los Estados Unidos.
Esta deportación confirma la continuación de la política iniciada el año pasado, bajo el gobierno de Obama, como respuesta al número sin precedentes de menores y de madres con hijos pequeños que llegaron a la frontera entre México y Estados Unidos procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras durante el verano de 2014. A consecuencia de la escalada de violencia que convirtió a estos países en los lugares más peligrosos de la tierra y desencadenó una migración masiva, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos (DHS) publicó una directiva, en diciembre de 2015, cuyo objetivo son los jóvenes y los solicitantes de asilo en situación de vulnerabilidad tan pronto como quedan sin protección por haber superado la mayoría de edad.