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La fiebre del oro amenaza las tierras de los indígenas de la Amazonía colombiana

La fiebre del oro acecha las inmediaciones del cerro Mavicure y de la Estrella Fluvial de Inírida, dos de los portentos ecosistémicos de Colombia.

La fiebre del oro amenaza las tierras de los indígenas de la Amazonía colombiana
La Agencia Nacional de Minería aprobó en 2021 trece títulos para minería de oro en los alrededores del cerro Mavicure, una zona de reserva. Los indígenas desconocen qué empresa está detrás del proyecto de mediana escala.
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Cecilia García Barros está sentada sobre la cumbre del cerro Mavicure, una elevación rocosa de 170 metros de altura, a orillas del río Inírida, en el departamento del Guainía, en Colombia. Desde allí se divisan inmensas extensiones de tierra en cuyo subsuelo hay abundancia de oro y otros metales codiciados por la industria minera.

La mujer de la etnia puinave señala con el dedo índice la montaña de enfrente. Dice que fue el lugar en donde se escondió para siempre la princesa Inírida, según han contado sus ancestros de generación en generación. Es el cerro Pajarito, así lo llaman. Tiene una forma cóncava casi perfecta y su superficie es de un gris oscuro intenso, casi azul, producto de los sedimentos y el granito que por 1800 millones de años se fueron acumulando en la corteza.

Tanto Mavicure, como Pajarito y el Mono, otro cerro cercano, están entre  las formaciones de roca más antiguas del país, según investigaciones de geólogos de la Universidad Nacional. En la tradición de los puinave estas colinas arcaicas representan a tres hermanos que fueron abandonados por sus padres, y que tuvieron que crecer a la vista lejana de la abuela, una montaña mucho más pequeña que se aprecia al otro lado del río Inírida. Son rocas, pero también una familia de gigantes, un tesoro histórico que acaso los colombianos no saben que poseen.