Native seeds preserved in rural Paraguay. Photo: Maria Sanz Dominguez.En Chacore, a unos 200 kilómetros al este de Asunción, la capital de Paraguay, Ceferina Guerrero (68) camina entre estantes de botellas de plástico y tambores de metal cuidadosamente etiquetados. Cada uno contiene una variedad de semilla nativa esencial para la dieta de las comunidades rurales.
Sus etiquetas enumeran los nombres de las semillas en guaraní, un idioma indígena y la segunda lengua oficial de Paraguay, junto con el español. Guerrero las presenta cariñosamente, como una madre lo haría con sus hijos: éste es un poroto, éste es maní, éste es maíz.
Conocida como Ña Cefe en su comunidad, Guerrero dice que su apellido le viene como anillo al dedo. Ella es una de las fundadoras de la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Paraguay (Conamuri).