Tras 18 días de paralización y represión por parte del gobierno del banquero Guillermo Lasso, las partes firmaron un acuerdo para reducir el precio de los combustibles y detener la actividad extractiva petrolera y minera.
¿Logró la represión contener al poderoso Movimiento Indígena? La historia reafirma el papel de esta organización en el proceso de conquista de derechos sociales. La Misión de Derechos Humanos que estuvo de visita en Quito, denunció la comisión de crímenes de lesa humanidad que deben investigarse.
Un día antes de que se iniciase el Paro Nacional, se instaló una cámara de vigilancia 360° en la avenida principal de la sede de Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador. Los muros externos fueron pintados con las leyendas: “Quito no se destruye”, “CONAIE terrorista” como estrategia de una guerra psicológica o guerra sin fusiles que se había iniciado contra el Movimiento Indígena.