Hace cientos de años los ancestros de los Tohono O’odham hacían peregrinajes por el desierto del noroeste de México para obtener sal, elemento esencial para su cultura. Para asegurar la conservación de la carne o para poder celebrar sus rituales, caminaban por semanas rumbo a las salinas cercanas a la orilla del mar, en la zona que hoy conocemos como el Alto Golfo de California.
Este 2023, en esas salinas se instalarán las líneas de transmisión que forman parte del ambicioso proyecto de generación de energía solar del gobierno mexicano: la central fotovoltaica que busca ser la más grande de Latinoamérica.
La planta se extiende en una superficie de 2000 hectáreas —ubicadas en un predio a 27 kilómetros del municipio de Puerto Peñasco, en Sonora, al noroeste de México—, que gradualmente serán cubiertas por 278,000 paneles solares y tendrán la capacidad de generar 1000 MW de energía eléctrica para 2027, según informó la Comisión Federal de Electricidad (CFE).