Cuando Erika Venadero tenía 15 años, asistió a un retiro que pensó la acercaría a Dios. Pero en realidad terminó cautiva, privada de alimentos y luego violada por hombres que le dijeron que debía sentirse agradecida pues ahora era “una mujer de verdad”.
Conocí el mes pasado a Venadero, ahora de 26 años, en Ciudad de México. Me contó que cuando comenzó a sentir atracción por las mujeres, a los 15, estaba confundida y se hacía muchas preguntas.
La homofobia era generalizada en su comunidad, y ella acudió a un amigo religioso de la familia en busca de guía. Él la inscribió entonces en lo que ella creyó sería un retiro espiritual.