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Podemos: el trayecto esquizofrénico desde las plazas hasta las instituciones públicas

Si de todas formas no van a ganar, como parece que será el caso ¿no hubiera sido mejor ceder menos y trabajar como oposición a favor de un cambio más profundo? English

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Desde su nacimiento a principios de 2014, Podemos experimentó una subida vertiginosa en las encuestas durante su primer año seguida de un importante bajón durante 2015. Esta montaña rusa —que ahora parece remontar de nuevo— tiene varias explicaciones posibles. La verdad yace seguramente en una combinación de factores.

Lo que es innegable es que la irreverente crítica del sistema político español por el que Pablo Iglesias se dio a conocer en un principio tocó una fibra sensible en un número sorprendente de españoles, más allá de la izquierda tradicional. En eso consistía el plan precisamente. La gente estaba tan harta de tanta injusticia y corrupción que Podemos fue, sin duda, un soplo de aire fresco. En aquel momento, casi todos mis conocidos decían que iban a votar a Podemos. Recuerdo que un amigo publicista intentaba convencerme de que Podemos no era de izquierdas. “Claro que lo es”, le repliqué. “Lo que pasa es que los líderes de Podemos son muy habilidosos comunicando ideas de izquierdas con nuevos términos”. Su lenguaje está inspirado, en parte, en el de los movimientos 15M y Occupy, que en lugar enfocar el conflicto como izquierda contra derecha, hablaban del 99% frente al 1%.

Lo curioso es que, según encuestas recientes, hoy la mayoría de ciudadanos considera a Podemos de extrema izquierda, incluso más que Izquierda Unida, una coalición liderada por el Partido Comunista de España. Así pues, los esfuerzos de Podemos por ser percibido como mainstream no parecen estar resultándole demasiado bien. ¿Se debe a las injurias que sus líderes han sufrido durante meses en los medios de derechas? Ese puede ser un factor. Pero esos mismos medios han sido igualmente crueles con las recién elegidas plataformas ciudadanas municipales Ahora Madrid y Barcelona en Comú —que incluyen miembros de Podemos pero no están lideradas por ellos— y tanto la alcadesa de Madrid, Manuela Carmena, como la de Barcelona, Ada Colau, son dos de las políticas mejor valoradas en las encuestas.