Si en algo estamos todos de acuerdo es en que Giorgio Jackson es magnético, eléctrico.
Cuando terminó la entrevista, su energía quedó flotando sobre el insólito set que montamos en el Centro Cultural IMPA en Buenos Aires.
Habló de oximorones y retroalimentaciones, de revoluciones y de democracias, de ejes viejos y nuevos. Y de una determinación, cautivante, a "tomar el poder para desprenderse de él".