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Populismo por todas partes

Múltiples formas de populismo amenazan nuestro futuro común. El rol de los intelectuales progresistas es contribuir a aclarar lo que está en juego y proponer nuevos caminos a seguir. English

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Detalle de Lenin en la obra "El hombre en la encrucijada" (1934), de Diego Rivera. Mural en exposición permanente en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Imagen: Jaontiveros/Wikimedia Commons. Algunos derechos reservados.

No debería culparse el resurgir del populismo únicamente a una revitalización de la extrema derecha. El populismo puede abordarse como herramienta conceptual o como fenómeno político y social, como fenómeno estructural o coyuntural. Por consiguiente, debe reconocerse que existe una variedad de populismos y que América Latina puede servir como ejemplo en este sentido. Porque el populismo en América Latina, a mi entender, está determinado estructural y coyunturalmente: se alimenta de todo tipo de crisis recurrentes. Como es bien sabido, la retórica de las crisis es intrínseca al populismo. Tengamos, pues, en cuenta que el repertorio de populismos es bastante amplio. No se trata solo de una marca de la derecha radical, aunque el populismo de derecha sea particularmente alarmante.

El populismo ha sido un rasgo importante de la política y el desarrollo económico de América Latina desde la década de 1940. Perón en Argentina, Vargas en Brasil, Haya de la Torre en Perú, Velasco Ibarra en Ecuador, Cárdenas en México, o Gaitán en Colombia - por citar a los líderes que desempeñaron sus cargos durante la primera oleada de sustitución de importaciones, el período en que la intervención estatal fue clave para promover las relaciones capitalistas a través de un proceso de industrialización bajo la dirección del Estado. El proteccionismo (no solo para impulsar a los sectores nacionales, sino también para proteger a las élites) y algún intento de desarrollo de sistemas de seguridad social como modo de conformar un nuevo proletariado formaban parte del menú. La mayoría de los líderes mencionados llevaron a cabo políticas nacionalistas y algunos de ellos llevaron a cabo también políticas redistributivas - dentro de unos límites -, incorporando a la "nación" aquellos segmentos de la población previamente excluidos, aplicando políticas heterodoxas o liberales según las circunstancias, y gobernando ateniéndose a principios democráticos o, a menudo - no lo olvidemos -, siguiendo patrones autoritarios.