
Entrevista a Donald Trump en su despacho en la Torre Trump, el día 10 de Mayo, 2016, en Nueva York. Mary Altaffer / Press Association. All rights reserved.
Se ha convertido en algo común pensar que Donald Trump no puede llegar a ser presidente de Estados Unidos. La vulgaridad de su estilo, la ignorancia de algunas de sus ideas, las mentiras que lanza sin retractarse y sus propuestas irreales conducen a esta conclusión. Su megalomanía es vista como locura. Pero el discurso de Trump es coherente y está basado en decir cosas que una gran parte de la sociedad estadounidense piensa, y en proponer soluciones simples para problemas complejos.
Esta doble técnica le permite ganar adeptos entre los que se sienten económica e ideológicamente marginados y sirve de válvula de descompresión de frustraciones sociales. Aunque sea imposible llevar a la práctica sus propuestas, generan un exabrupto social contra las élites políticas que se materializa en votos. Su campaña está muy bien calculada.