Argentina activó el freno. Tras una ola opositora que, en las primarias del 13 de agosto pasado, le pasó por encima al peronismo gobernante y puso al libertario de extrema derecha Javier Milei a las puertas de la Casa Rosada, el electorado pareció reaccionar ante lo que parecía un salto al vacío.
Entre las PASO –primarias abiertas, simultáneas y obligatorias– y las elecciones de este 22 de octubre, la posibilidad de triunfo del candidato libertario encendió todas las alarmas, y esa sensación le permitió recuperar terreno a un peronismo que consiguió el milagro que esperaba sin demasiada convicción. Salvo en el caso del propio Sergio Massa, un político con una excepcional voluntad de poder.
Massa obtuvo un inesperado 36,6%; Milei, de La Libertad Avanza (LLA), se estancó en 30%; y Patricia Bullrich, de la alianza de centroderecha Juntos por el Cambio (JxC), se derrumbó a 23,8%.