La corrupción puede combatirse si diferentes agentes e instituciones de todo el mundo trabajan juntos. Esta declaración consolida una alianza para trabajar más allá de las fronteras con el objetivo de promover el reporte de irregularidades, y hacer un llamamiento a los gobiernos, los poderes legislativo y judicial, los medios de comunicación y los responsables políticos para que presten urgente atención a la protección efectiva de los alertadores de irregularidades en todo el mundo.
En todo el mundo, y especialmente en las regiones en desarrollo, la corrupción y las crisis ambientales han demostrado estar estrechamente relacionadas. Es el caso, por ejemplo, de la catástrofe de Brumadinho en Brasil en la que la deficiente regulación de las actividades mineras causó más de 200 muertes e impactó tanto en la selva amazónica como en las reservas de agua. Es evidente que los efectos de estas negligencias así como los delitos cometidos están destruyendo nuestros recursos naturales y quitando vidas humanas.
Los alertadores son una pieza clave para prevenir eventos como el de Brumadinho. Se les ha reconocido ampliamente como actores importantes en la defensa de valores democráticos como la transparencia y la rendición de cuentas, así como en la lucha contra la corrupción. En los últimos 10 años, el reporte de irregularidades ha marcado repetidamente la agenda, ya que los alertadores han revelado malas prácticas en casos públicos que han fomentado el debate y han involucrado a un número cada vez mayor de actores de derechos humanos.