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Que la injusticia de las terapias contra el sida en África no se repita con el COVID-19

Mi tío ayudó a desarrollar fármacos esenciales contra el sida, y luego murió por no poder pagarlos. Esto no debería pasar otra vez. English

Que la injusticia de las terapias contra el sida en África no se repita con el COVID-19
Un hombre en una parada de taxi en Kampala, Uganda, 22 de marzo de 2020
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El año en que cumplí 11, a mi tío Josiah Ssesanga lo internaron en un hospital de Uganda con meningitis. Fue en 1994 y él era VIH positivo. Entre él y la muerte no había más que el mísero sistema de salud de la posguerra.

Los tratamientos para el VIH y el sida existían en otros lugares del mundo, pero en Uganda estaban casi siempre limitados a quienes participaban en ensayos clínicos. Para la infección que padecía mi tío – meningitis criptocócica – había un fármaco llamado fluconazol. Él no sabía que existía, y en cualquier caso no hubiera podido comprarlo. Además, apenas 12% de los pacientes que lo tomaron lograron sobrevivir más de seis meses.

Al día siguiente de ser ingresado, “unas personas de un proyecto estadounidense” llegaron con una montaña de papeles, recuerda mi tía. Estaban haciendo ensayos clínicos para probar una terapia más efectiva.