José Zepeda: En sus libros ‘Para combatir esta era’ y ‘Nobleza de Espíritu’ habla mucho sobre la masa. ¿Cree que cada vez hay menos ciudadanos y cada vez más masa?
Rob Riemen: Es un hecho. Espero que mucha gente conozca todavía la obra de Ortega y Gasset La rebelión de las masas (1929). Pero aproximadamente treinta años antes, fue un psicólogo francés, Gustave Le Bon, el primero en escribir sobre la masa, la identidad colectiva. Ocurre lo siguiente. En la historia europea se produce la revolución francesa, que es un momento decisivo en la historia, porque el pueblo se rebela. No acepta el absolutismo de un monarca. Se terminó. La revolución francesa comienza con la promesa de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero esa promesa no se cumple. Muy pronto, la revolución francesa desemboca en un baño de sangre, en el terror (1793-1794). Luego vuelven los antiguos poderes, aunque ya no es posible el absolutismo real. El pueblo ha ocupado su lugar.
Es cuando –Rousseau desempeña un papel central en ese proceso– el absolutismo del monarca es reemplazado por el absolutismo del pueblo, el de la soberanía popular. Es cuando nace la nación, el pueblo que se convierte en historia, mediante un idioma y una determinada tradición cultural. Pero hay pueblos que se universalizan. Y de ahí, paso a paso, nace el nacionalismo. Repito, eso significa que la gente ya no debe su identidad a ‘conocerse a sí mismo’ sino al hecho de ser francés, alemán, bávaro, holandés o qué sé yo. Es entonces cuando se interrumpe el pensamiento. Sólo es identidad colectiva que busca un líder. Le Bon señala que, frecuentemente, esos líderes son hombres de acción, hombres fuertes. Dice que son seres que rayan, en cierta forma, la locura.