
Chalecos salvavidas yacen abandonados en la isla griega de Lesbos. Foto Pablo Toso. Espacio Angular y Revista Late. Todos los derechos reservados.
En este camino que recorre unos 68 kilómetros entre el puerto de Mitilini y el municipio de Molyvos, aparecen —como un espejismo bajo 35 grados de temperatura—, caravanas interminables de caminantes fatigados, insolados y abandonados a su suerte. Caminan sin mapa ni guía, solo siguiendo su instinto y, cada tanto, las indicaciones que algún letrero o transeúnte les da. Una peregrinación que no eligieron, pero que deben cumplir como si se tratara de una manda. No entienden por qué ningún bus se detiene para llevarlos. No entienden por qué los taxis no aceptan trasladarlos aunque ellos ofrecen pagarles.
Los primeros días, los refugiados llegaban durante la noche o al amanecer, aprovechando la oscuridad para burlar el control marítimo turco. Ahora, como la desesperación no conoce de paciencia ni planificación, llegan también a plena luz del día.