“Cualquiera puede ser del Ministerio del Interior”, dijo Ibrahim* en una breve conversación cerca de un punto de reunión de repartidores en Birmingham, ciudad del centro-oeste de Inglaterra.
Ibrahim es de Sudán. Llegó al Reino Unido con una visa para trabajadores patrocinados del sector de cuidados, pero perdió su empleo poco después, cuando el Ministerio del Interior (Home Office) revocó la autorización de su empleador y patrocinador.
Recién llegado, con pocos contactos y solo 60 días para encontrar un nuevo empleador, Ibrahim no pudo mantener su visa. Como último recurso, solicitó asilo y comenzó a trabajar como repartidor, utilizando la cuenta de un repartidor registrado.