Países del Cono Sur latinoamericano han atraído los reflectores internacionales por potentes protestas sociales ante el alza de precios, eliminación de subsidios, venta de tierras ancestrales a mineras y otras medidas antisociales por parte de los gobiernos que los encabezan.
Sin embargo, si se enfoca la historia reciente de Ecuador y Chile, naciones donde mayormente se han focalizado sendas expresiones de descontento, tales protestas deberían concebirse como resistencias o bien, movimientos emancipatorios que combaten un orden económico y social inequitativo, que cada vez más configura a diversas regiones geográficas.
A decir de los chilenos, “no son 30 pesos son 30 años”, en referencia a los sucesos recientes detonados aparentemente por el alza al transporte público y al periodo transcurrido luego de la dictadura, en el que se ha perpetuado cierto autoritarismo, represión y continua precarización de la economía.