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Ruido ensordecedor de aviones sobre Fontibón. Algo falló en el BID

El caso de la ampliación del aeropuerto de El Dorado en Bogotá, Colombia, muestra cómo el Banco Interamericano de Desarrollo amordaza a su propia oficina de rendición de cuentas. English

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Plaza fundacional de Fontibón, Bogotá, Colombia. Foto: Tequendamia - Eigenes Werk, CC BY-SA 3.0.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que trabaja con sus países miembros de América Latina y el Caribe para fortalecer la gobernabilidad y el estado de derecho a nivel local y nacional, se describe a sí mismo como defensor de la integridad y la transparencia. Como institución pública comprometida con el desarrollo sostenible, ha apoyado el principio de que “las cuestiones ambientales se manejan mejor con la participación de todos los ciudadanos interesados.” Sin embargo, como han constatado recientemente los habitantes de Fontibón, un barrio de Bogotá, el banco no siempre aplica estas normas a sus propias actividades. Los habitantes de Fontibón están sufriendo un grave perjuicio a partir de un proyecto de ampliación del aeropuerto cercano, financiado por el banco. Y el banco insiste en mantener a las familias afectadas completamente desinformadas acerca de dicho perjuicio. 

El aeropuerto internacional El Dorado está sometiendo a una extrema contaminación acústica a unos barrios densamente poblados en los alrededores del aeropuerto, incluyendo el barrio de Fontibón. Los impactos en esas comunidades son profundos. Los estudios han encontrado que al menos un tercio de los residentes de Fontibón sufren insomnio crónico, y que los informes de daños a la audición son más abundantes en las áreas con mayor exposición al ruido. Los niños son particularmente vulnerables, según estudios realizado en Bogotá (y a nivel internacional ) que demuestran una relación entre la exposición a largo plazo al ruido de los aviones y retrasos en el desarrollo. Cuando el banco financió la ampliación de este aeropuerto, falló estrepitosamente al no tomar medidas apropiadas para proteger a estos residentes. La ampliación contribuyó a aumentar dramáticamente el número de aviones que utilizan el aeropuerto, sin haberse asegurado de que se instalasen sistemas de mitigación de ruido eficaces y modernos.