Las películas que vemos en la televisión están saturadas de emocionantes historias de gente humilde que rompe innumerables barreras para alcanzar el éxito.
La historia de Sandra Ramírez es una de esas historias. Pero su ascenso de niña campesina humilde de Colombia a funcionaria pública del Gobierno es, de hecho, un testimonio de la negligencia de nuestros gobiernos latinoamericanos. La suya es, seguramente, una historia que Hollywood se negaría a contar.
Nació bajo el nombre Griselda Lobo en la región andina del noreste del país, en el departamento de Santander. De pequeña, soñaba con ser médica. Pero su realidad le negaba esa posibilidad. La actual senadora colombiana, hija de pequeños agricultores, creció en plantaciones de caña de azúcar, cacao y café, donde comenzó a trabajar para ayudar a sus padres cuando era niña.