Durante los últimos años, una gran variedad de actores ha adoptado la meta del empoderamiento económico de las mujeres. Este cambio de discurso es un logro significativo del movimiento de las mujeres, el cual logró catapultar un concepto desarrollado en las redes de activismo e investigación feministas para incorporarlo en la corriente principal del debate político. Sin embargo, la adopción por parte de las instituciones y los actores poderosos suele implicar que dichos conceptos (como la gobernanza y la participación) se reinterpreten para ajustarse a los intereses de quienes los usan. En el proceso, pierden su claridad original, y se vuelven difusos y ambiguos.
Esto es bastante claro en la manera en que se utiliza el término “empoderamiento” hoy en día. Algunos ven a las mujeres como un mercado en gran medida aún sin explotar (útiles para aumentar las ganancias), mientras que otros hablan de liberar el potencial y el poder económicos de las mujeres como una forma de resolver los problemas persistentes provocados por la crisis financiera mundial y el crecimiento estancado (útiles para el crecimiento). Nadie puede negar la importancia de alimentar las sinergias entre el empoderamiento económico de las mujeres y una prosperidad económica más amplia. La participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, por ejemplo, contribuye al dinamismo económico, ya que aumenta los ingresos de los hogares, impulsa la demanda agregada y expande la base tributaria.
Sin un marco de monitoreo que se centre directamente en los derechos de las mujeres, es difícil saber qué yace detrás de las admirables aseveraciones de estar 'empoderando a las mujeres'. Una interrogante fundamental, sin embargo, es si estos escenarios hipotéticos en los que todos salen ganando resisten un análisis riguroso, y ¿en qué benefician a las mujeres? ¿Amplían el disfrute práctico de sus derechos, como sostuvo recientemente Barb MacLaren? ¿O simplemente aprovechan su tiempo, sus conocimientos y su ingenio para contribuir a objetivos de desarrollo con poco o ningún beneficio para las propias mujeres?