Una casa común y corriente en la calle Irán, en el sureste de Santiago, la capital de Chile, tiene una historia sombría. El edificio de dos plantas se utilizó para detener, torturar y exterminar a opositores políticos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El uso generalizado de la violencia sexual contra las detenidas y detenidos, quienes estaban siempre con los ojos vendados, dio lugar al macabro nombre “Venda Sexy,” al parecer acuñado por los perpetradores.
Las mujeres, en particular, fueron víctimas de abuso sexual, sufriendo violaciones, embarazos forzados, abortos e insultos de carácter sexual. Un perro pastor alemán llamado Volodia fue entrenado para violar a las reclusas. Prisioneros de ambos géneros fueron objeto de golpes, colgaduras, descargas eléctricas, ruleta rusa, asfixia y privación de sueño, entre otros métodos de tortura. Los presos llamaban al centro de detención secreto “La Discothèque” debido a que los agentes de Pinochet tocaban música estridente continuamente.
Según la asociación de sobrevivientes, hubo al menos 85 presos políticos en este centro entre 1974 y 1977, de los cual más de un cuarto (23) fueron asesinados y desaparecidos. El Estado ha reconocido un total de 41.470 víctimas de detención política, tortura, desaparición forzada y ejecuciones extrajudiciales perpetradas por el régimen de Pinochet - crímenes que, en muchos casos, como reporta Amnistía Internacional, todavía están a la espera de la verdad, justicia y reparación.