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Vida y muerte de una moderadora de contenido de TikTok

Promesas falsas, explotación laboral y abuso: la historia de una moderadora de TikTok que murió lejos de casa

Vida y muerte de una moderadora de contenido de TikTok
Ladi Anzaki Olubunmi | Cortesía de su familia
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En marzo de 2025, un vecino percibió un olor fétido que emanaba del apartamento de Ladi Anzaki Olubunmi. Llamó a uno de sus compañeros de trabajo, que acudió a ver qué pasaba. Al asomarse por la ventana, confirmaron que Olubunmi estaba muerta.

Dos años antes, Olubunmi había dado un giro radical a su vida: cerró su negocio de ropa femenina en Nigeria, le dijo a su novio que su boda tendría que esperar y se subió a un avión que la llevaría a más de 5.000 kilómetros de distancia de amigos y familiares.

Como miles de africanos de todo el continente, esta mujer de 41 años llegó llena de esperanza a Nairobi, apodada la ‘Silicon Savannah’ africana (en referencia al Silicon Valley de EEUU), por el auge tecnológico que experimenta desde fines de la década de 2000. Había conseguido empleo como recepcionista en Teleperformance, una multinacional francesa de asistencia técnica cuya clientela incluye a Meta, Google y TikTok. El puesto prometía más dinero del que Olubunmi había ganado en su vida, y estaba encantada de poder perseguir por fin sus sueños.

Pero dos años después, sus compañeros de trabajo y vecinos esperaban frente a su apartamento cerrado con llave, mientras su cadáver hinchado y en descomposición yacía en la cama junto a dos Biblias.

openDemocracy comenzó a investigar la causa de la muerte de Olubunmi hace más de un año.

Hablamos con sus familiares, empleados y exempleados de Teleperformance, con expertos en inmigración y derechos humanos, con agentes de policía y funcionarios de los gobiernos de Kenia y Nigeria para revelar el desgaste físico y psicológico que el auge de las grandes tecnológicas en Kenia impone a los trabajadores, y las prácticas de contratación engañosas que infringen las leyes de inmigración de Kenia y que podrían constituir trata de personas.

Nuestra investigación también pone de manifiesto las deficiencias de Teleperformance. Sus empleados expatriados denuncian que se los mantiene en un estado permanente de ansiedad y precariedad, aislados de sus familias y redes de apoyo, sobrecargados de trabajo y sin posibilidad de buscar ayuda. Estos trabajadores afirman que las autoridades de Kenia y sus respectivas embajadas y consulados – que deberían apoyar a sus ciudadanos en el extranjero – los dejan a su suerte.

Trabajadores extranjeros empleados en la oficina de Teleperformance en Nairobi nos contaron que les prometieron puestos de trabajo que no existían y que fueron traídos a Kenia con visados de turista y luego se los obligó a trabajar de forma ilegal como moderadores de contenido para TikTok, la popular aplicación de videos. Este trabajo, que suele subcontratarse a empresas externas en el Sur Global, les obligaba a pasar muchas horas viendo imágenes explícitas de asesinatos, violaciones y abusos de menores para eliminar contenido ofensivo o perjudicial de las páginas de inicio de los usuarios.

Los trabajadores describieron jornadas extenuantes, salarios inferiores a los prometidos y sanciones si se excedían de la media hora diaria que tenían para almorzar. Si reclamaban mejores condiciones, Teleperformance les hacía promesas que nunca cumplía. 

Si pedían volver a su país para ver a sus seres queridos, sus jefes los amenazaban con su situación de indocumentados, advirtiéndoles que podían ser detenidos si intentaban salir de Kenia.

Nuestros hallazgos llevaron a una experta en derechos humanos a comparar la explotación que las grandes empresas tecnológicas ejercen sobre los trabajadores del Sur Global – de quienes dependen las empresas para obtener beneficios – con la colonización europea de las naciones africanas en los siglos XIX y XX.

openDemocracy se puso en contacto con TikTok para pedirle respuestas sobre nuestros hallazgos, pero la empresa no quiso hacer ninguna declaración.

Según su último Informe sobre la aplicación de Directrices de la comunidad, la empresa utilizó tecnología automatizada para detectar y eliminar el 99,3% de los 12 millones de vídeos que se retiraron en toda África subsahariana durante el cuarto trimestre de 2025. Tenemos entendido que los vídeos solo se marcan para ser revisados por un moderador de contenidos cuando el sistema automatizado no puede determinar si infringen o no las directrices.

No es la primera vez que se acusa a Teleperformance de explotación o malas prácticas con los moderadores de contenido de TikTok.

Uno de los empleados del centro de atención telefónica de la empresa se suicidó saltando desde la tercera planta de su oficina de El Cairo en diciembre de 2021, y sus compañeros culparon de su muerte a las condiciones de estrés en el lugar de trabajo. En Colombia, una investigación del Bureau of Investigative Journalism y la revista Time reveló en 2022 que los moderadores de TikTok de Teleperformance ganaban apenas 10 dólares al día por ver vídeos de asesinatos, suicidios y maltrato infantil.

En Francia, la empresa se enfrenta a una demanda presentada por inversores que afirman haber sido engañados sobre las condiciones laborales de los moderadores de contenido. En Ghana, los abogados que representan a moderadores de contenido empleados por la empresa Majorel (que Teleperformance adquirió en 2023 por 3.300 millones de dólares) están investigando un caso contra Meta por el supuesto malestar psicológico derivado de su trabajo.

Algunos trabajadores con los que habló openDemocracy habían sido contratados inicialmente por Majorel y pasaron a formar parte de Teleperformance tras la adquisición. Según ellos, sus condiciones laborales no mejoraron cuando la empresa cambió de manos.

Una portavoz de Teleperformance dijo a openDemocracy que "no podía comentar incidentes específicos o casos individuales en otros países, pues requeriría conocer el contexto y respetar la privacidad de las personas implicadas". El programa global de bienestar de la empresa se extiende a todos los mercados en los que opera, "incluidos Egipto, la República Dominicana y Kenia", agregó.

Ninguno de estos incidentes parece haber dañado el negocio de Teleperformance. En 2025 la empresa declaró unos ingresos anuales de 11.770 millones de dólares.

La reputación de la empresa tampoco parece haberse visto afectada. La página web de Teleperformance presume de que el año pasado fue la séptima mejor empresa para trabajar del mundo, según el ranking de Great Place to Work, una organización británica que se describe a sí misma como "la autoridad mundial en cultura laboral". openDemocracy se comunicó con Great Place to Work para compartir nuestras revelaciones, pero no obtuvo respuesta.

Mientras tanto, los gobiernos siguen con los brazos abiertos para subcontratistas tecnológicos como Teleperformance. En lugar de proteger a los trabajadores, el gobierno del presidente keniano William Ruto ha afirmado que aprobará una ley para proteger a las grandes empresas tecnológicas, como Meta y TikTok, de demandas presentadas contra firmas de subcontratación como Teleperformance. El mensaje es claro: Kenia está del lado de las grandes empresas tecnológicas, no de sus trabajadores explotados.

Promesas y engaños

Cuando Olubunmi llegó a la oficina de Teleperformance en el barrio de Westlands, en Nairobi, se enteró de que no trabajaría en la recepción, sino como moderadora de contenido para TikTok, según explicó su hermano, Ishaya Anzaki, a openDemocracy. El puesto le exigía pasar días enteros viendo contenido explícito en la plataforma de redes sociales para filtrar los vídeos que infringieran sus normas.

"Mi hermana se marchó de Nigeria en busca de un empleo que, sinceramente, creía que sería bueno para ella. Le mintieron diciendo que trabajaría como recepcionista", dijo Anzaki cuando hablamos por teléfono.

Cuatro empleados y exempleados de Teleperformance relataron a openDemocracy experiencias similares. Uno de ellos nos mostró una carta en la que se le ofrecía un puesto como representante de atención al cliente y una carta posterior en la que se le informaba que sería "trasladado" al departamento de moderación de contenidos. Para entonces, este exempleado ya no podía renunciar porque necesitaba el dinero y temía no encontrar otro trabajo enseguida. Sabía de otros compañeros contratados de manera similar. Otro extrabajador contó a openDemocracy que le había ocurrido lo mismo.

Otros dos moderadores de contenidos de la empresa afirmaron que, aunque ellos habían solicitado puestos de moderación de contenidos, conocían a compañeros que se sentían engañados por ofertas de trabajo falsas.

openDemocracy obtuvo documentos que demuestran al menos un caso de un trabajador que fue trasladado de un puesto de atención al cliente a uno de moderador de contenidos; este trabajador, que pidió permanecer en el anonimato, nos dijo que el traslado fue bajo presión.

Las prácticas descritas por estos empleados se ajustan a la definición internacionalmente aceptada de trata de personas, según Miriam Mang’oka, responsable de investigación de Awareness Against Human Trafficking, una organización keniana que trabaja para prevenir la trata de personas.

En una declaración escrita a openDemocracy, Teleperformance negó que utilizara ofertas de empleo falsas para contratar moderadores de contenidos. "En todas las fases del proceso de entrevista y contratación en TP en Kenia, se informa claramente a los empleados sobre las especificaciones de su puesto", dice el comunicado. 

Indocumentados y atrapados

Anzaki explicó a openDemocracy que cuando su hermana llegó a Kenia no solo descubrió que tenía que trabajar en un puesto que no era el prometido, sino que tenía que hacerlo de forma ilegal.

Los extranjeros en Kenia necesitan permisos de trabajo que cuestan 500.000 chelines kenianos (3.867 dólares) y que paga el empleador. Mientras esperan la aprobación de sus permisos pueden obtener un "pase especial" que les permite trabajar durante seis meses. Cuando Olubunmi llegó a Nairobi, no tenía ninguno de los dos.

Cuando finalmente le concedieron su permiso de trabajo de un año, ya llevaba seis meses de forma irregular. Cuando su permiso caducó, Teleperformance no se lo renovó, a pesar de sus pedidos reiterados, según contó su hermano.

Registros de la Dirección de Servicios de Inmigración, a los que tuvo acceso openDemocracy, muestran importantes discrepancias respecto del status migratorio de Olubunmi. La empresa no reportó su muerte a la Dirección de Servicios de Inmigración.

"Si nos están diciendo que Olubunmi falleció, la empresa debería habernos notificado", dijo Wanda Odhiambo, encargada de aplicación de la ley y cumplimiento normativo de la Dirección, en una entrevista en enero de este año. Odhiambo agregó que su oficina investigaría el asunto, pero renunció más tarde a su cargo. openDemocracy consultó a la Dirección de Servicios de Inmigración si la investigación continuaba, pero no obtuvo respuesta.

Otros 10 moderadores y exmoderadores de contenido de Teleperformance dijeron a openDemocracy que trabajaban de forma irregular, pese a haber solicitado en repetidas ocasiones a la empresa que les tramitara permisos de trabajo.

El nigeriano Abubakar Yusuf, que trabajó en la empresa entre 2022 y 2024, no recibió su permiso hasta 16 meses después de su fecha de ingreso. Omar*, otro exmoderador de contenidos nigeriano, comenzó a trabajar en la oficina de Nairobi en 2022, pero no recibió su permiso de trabajo hasta septiembre de 2025. 

"Hay personas que llevan ya casi tres años trabajando sin permiso", dijo Omar. Al revisar los pasaportes de los trabajadores, openDemocracy descubrió este patrón: ingresaban a Kenia con visados de dos meses, como visitantes, y se quedaban esperando que Teleperformance regularizara su situación.

Odhiambo, de los servicios de inmigración, dijo a openDemocracy que su oficina conocía denuncias de que los trabajadores de Teleperformance carecen de los permisos necesarios y de que la empresa habría falsificado algunos de ellos. La funcionaria afirmó que su oficina estaba realizando "una investigación en profundidad" y había pedido a la empresa que entregara toda la información necesaria para que la Dirección de Servicios de Inmigración pudiera adoptar "una medida administrativa justa".

Teleperformance negó tener empleados sin permiso de trabajo. "Todas las solicitudes de permisos de trabajo de los expatriados están en trámite o ya han sido aprobadas", dijo el portavoz de la empresa.

Mang’oka, de Awareness Against Human Trafficking, cree que Teleperformance puede estar violando la legislación keniana. "La tergiversación de los hechos por parte de un empleador durante la fase de contratación, el abuso de la vulnerabilidad – se hacen falsas promesas laborales a personas extranjeras y estas trabajan sin permisos mientras dependen de su empleador para obtener un estatus legal –, son elementos de trata de personas con fines de explotación laboral, de acuerdo con la Ley contra la Trata de Personas", dijo.

Simon Makworo, funcionario de la Dirección de Servicios de Inmigración, dijo a openDemocracy que la empresa podría ser llevada a juicio si se comprueba que "permitió que trabajaran para ella personas sin documentación válida".

La ley indica que quien resulte culpable de contratación mediante engaño con fines de explotación puede recibir una condena de al menos 30 años de prisión o una multa de al menos 30 millones de chelines kenianos (232.000 dólares).

Pero los trabajadores que se encuentran en Kenia de forma irregular también pueden ser imputados, señaló Makworo. Ni siquiera se salvarían del juicio los empleados que acusen a la empresa de contratación engañosa, según el funcionario. Una persona "no puede decir ‘alguien me trajo al país y me obligó a trabajar’ cuando entró voluntariamente y aceptó el trabajo sin permiso".

Trabajadores vulnerables ya han sufrido las consecuencias de las prácticas de Teleperformance. Documentos obtenidos por openDemocracy revelan que la empresa escribió al director de inmigración de Kenia solicitando permiso para que un ciudadano maliense, Daouda Daou, viajara a Kenia para asistir a una sesión de formación de 90 días en sus oficinas en agosto de 2024. Pero a Daou le habían dicho que lo contrataban para un puesto a tiempo completo como moderador de contenidos.

Tras un curso de formación de dos semanas, Daou pasó a ser empleado a tiempo completo de Teleperformance, trabajando durante un año sin permiso hasta que se rescindió su contrato en julio de 2025. Los funcionarios de inmigración que sellaron su salida del país notaron que se había quedado más tiempo del permitido. Ahora, Daou tiene prohibido volver a Kenia.

"Que me contrataran como lo hicieron y que luego se me prohibiera volver a Kenia al terminar mi contrato, tras haber trabajado con un visado caduco, me hizo sentir derrotado. Y no fui el único", dijo Daou a openDemocracy.

El portavoz de Teleperformance afirmó que la empresa se toma muy en serio cualquier acusación de este tipo, pero que no podía comentar el caso de Daou a menos que openDemocracy facilitara información personal específica.

"La postura de Teleperformance es clara: exigimos el pleno cumplimiento de los requisitos aplicables en materia de inmigración y empleo, y no toleramos la falsificación de documentos o registros", dijo el portavoz.

Falsas terapias y acoso

Los moderadores de contenidos de Teleperformance en Nairobi trabajan entre 45 y 48 horas a la semana repartidas en cinco días, con turnos organizados las 24 horas del día y los siete días de la semana, según los contratos de trabajo que openDemocracy revisó. Trabajadores y extrabajadores explicaron que tienen una pausa para comer de 30 minutos – con sanciones disciplinarias, como amonestaciones o incluso despidos, para quienes se excedan de ese tiempo – y una "pausa de bienestar" semanal de 30 minutos con "fines recreativos y de relajación".

Pasar muchas horas viendo contenidos horribles le hizo daño a Olubunmi, según su hermano. Ella le contó a su familia que su salud mental se estaba deteriorando.

Esto no es raro entre los moderadores de contenidos. Según un estudio de 2025 realizado con 160 moderadores de contenidos de una empresa internacional no identificada, algo más de una cuarta parte "mostraba un malestar psicológico entre moderado y grave por ver material tóxico en línea, mientras que un tercio declaró sentir muy poco bienestar". La investigación, realizada por el Centro de Estudios sobre Abuso y Trauma de la Universidad de Middlesex (Reino Unido), subrayó que se requería atención psicológica adecuada para mitigar el impacto de este trabajo, y que cuando este apoyo existía, mejoraba la salud mental y el bienestar de los trabajadores.

Este trabajo peligroso no está bien remunerado. Los contratos que revisamos indican que a los moderadores de contenidos como Olubunmi se les paga unos 50.000 chelines kenianos al mes (menos de 390 dólares), un 30% menos que el salario medio mensual, según la encuesta económica de 2025 de la Oficina Nacional de Estadística de Kenia.

Olubunmi le había contado a su familia que Teleperformance tampoco le proporcionaba el apoyo necesario para su salud mental. Así lo confirmaron 10 moderadores de contenido de la empresa.

Peor aún, los trabajadores y extrabajadores dijeron que las sesiones de terapia que ofrece la empresa no son adecuadas ni confidenciales.

Un empleado que pidió no revelar su nombre, dijo que la gerencia los presionaba para que no hablaran de "la naturaleza" de su trabajo con los terapeutas. La información que él compartió de forma confidencial con su terapeuta acabó llegando a sus supervisores, que la usaron para burlarse de él y humillarlo delante de otros compañeros. Este trabajador terminó renunciando a su puesto.

Otros cinco moderadores afirmaron haber vivido experiencias similares. La empresa rechazó estas acusaciones y dijo a openDemocracy que su programa de bienestar prioriza la salud de los empleados.

A medida que su ánimo empeoraba, Olubunmi extrañaba su hogar cada vez más. A fines de 2024, pidió permiso para volver a Nigeria para ver a su familia en Navidad, según contó su hermano. Los contratos de trabajo de Teleperformance que openDemocracy revisó indican que el personal tiene derecho a 21 días de vacaciones al año. Pero, según el hermano, un responsable de recursos humanos de la empresa le dijo que no podía salir del país porque era una trabajadora indocumentada y podía ser detenida e incluida en una lista negra que le impediría volver a entrar al país.

La protesta de Olubunmi

Un año antes de que Teleperformance le negara el viaje a su país, en noviembre de 2023, Olubunmi movilizó a sus compañeros nigerianos para protestar frente a la oficina de Teleperformance en Nairobi "contra la negativa de la empresa a proporcionarles permisos de trabajo", según Yusuf, quien participó en la protesta.

La manifestación fue días después de que dos compañeros de trabajo nigerianos fueran detenidos y encarcelados por carecer de documentación válida. Yusuf dijo que los manifestantes suspendieron la protesta cuando un ejecutivo de recursos humanos prometió conseguir los permisos de trabajo

Pero, en diciembre de 2024, Olubunmi seguía sin permiso laboral. Las advertencias del funcionario de recursos humanos la disuadieron de viajar. No volvió a ver a su familia. Su novio rompió el compromiso de bodas, frustrado porque ella no podía viajar para verlo. Desesperada por marcharse de Nairobi, Olubunmi comenzó a enviar sus pertenencias poco a poco a Nigeria, preparándose para el día en que reuniera el valor necesario para pasar el control de migración.

Pase libre para la explotación

Por no tener permiso de trabajo, Olubunmi no tuvo derecho siquiera a un funeral acorde con su cultura y rodeada de sus seres queridos.

Si hubiera muerto en su país, habría recibido los ritos tradicionales del pueblo Hausa, con sus parientes más jóvenes cantando y bailando alrededor de su ataúd la víspera de su entierro. Al día siguiente, habría sido enterrada con su ropa favorita, y su familia extensa habría pasado la semana siguiente de luto en la casa familiar.

Pero, como se encontraba en Kenia de forma irregular, su cadáver no se pudo repatriar. La enterraron sin ceremonias el 17 de abril de 2025 en un cementerio público elegido por Teleperformance, luego de un funeral al que asistieron sus compañeros de trabajo y sus hermanos Anzaki y Paul, que volaron a Kenia el día anterior.

"Luchó con todas sus fuerzas para volver a casa y rehacer su vida, pero Teleperformance no le renovó el permiso de trabajo", dijo un compañero de trabajo a openDemocracy. Debería "haber pasado sus últimos momentos rodeada de su familia, pero, en cambio, murió sola y lejos de casa".

Una muerte sin causa

Los hermanos de Olubunmi siguen sin saber por qué murió.

Al día siguiente del hallazgo del cadáver, el vicepresidente de operaciones de personal de Teleperformance en Kenia y Nigeria, Santanu Basu, dijo en un correo electrónico enviado al hermano que la muerte había sido "repentina" y que investigaciones preliminares de la policía indicaban que había "fallecido por causas naturales".

Pero, más de un año después, la policía aún no publicó ni el certificado de defunción ni los resultados de la autopsia, pese a que se comprometió a entregarlos en un plazo máximo de cuatro semanas después del entierro. openDemocracy le preguntó a la policía de Kenia por estos resultados, pero no recibió ninguna explicación.

Como no le renovó el permiso de trabajo, Teleperformance tampoco pagó los aportes de Olubunmi al Fondo Nacional de Seguridad Social de Kenia durante los últimos 11 meses de trabajo, a pesar de que se los retenía de su sueldo.

"¿Cómo es posible que alguien trabaje durante casi un año con retenciones fiscales de su salario, incluso sin permiso, y que ustedes se queden con el dinero?", cuestionó Anzaki. La respuesta de la empresa fue pagarle directamente la pensión a la que su hermana tenía derecho. Anzaki recibió 595.947 chelines kenianos (4.609 dólares).

openDemocracy detectó situaciones similares en los casos de otros dos exempleados. Según la legislación keniana, un empleador que no abone las cotizaciones de pensión de un empleado puede ser multado con el 10% de los atrasos pendientes. Teleperformance negó haber incumplido esta obligación.

Kenia permite que los gigantes tecnológicos del Norte Global exploten a los trabajadores con el pretexto de crear empleo, dijo Angela Chukunzira, responsable de tecnología y ética en Siasa Place, una organización que promueve la participación cívica. 

"No digo que podamos resolver este problema de la noche a la mañana, pero comprender el poder de la gente es muy importante porque somos nosotros quienes nos levantamos contra estas empresas y sistemas tecnológicos dominantes. Ellos son pocos; nosotros somos la mayoría. Por eso, hay que fomentar una ciudadanía activa y consciente de estas dinámicas de poder".

‘La culpa es de los trabajadores’

Los moderadores de contenidos de Teleperformance tampoco contaron con apoyo de los gobiernos de Kenia ni de Nigeria.

Omar*, el nigeriano que trabajó en Teleperformance sin permiso desde 2022, dijo a openDemocracy: "El gobierno keniano es consciente de los notorios esquemas de explotación de Teleperformance, que consisten en traficar personas para que entren al país y trabajen para ella sin documentos, pero no hace nada al respecto".

Otro trabajador nigeriano indocumentado entregó en mano una carta en el consulado de su país en Nairobi, ocho meses antes de la muerte de Olubunmi. La carta, que lleva el sello del consulado confirmando que fue formalmente ingresada, explicaba que los trabajadores estaban empleados de forma ilegal y solicitaba ayuda del consulado.

La funcionaria consular Sonia Odubome negó haber tenido conocimiento de la carta ni de que trabajadores nigerianos estuvieran en esas condiciones antes de la muerte de Olubunmi. También ella intentó culpar a los trabajadores.

"Vinieron aquí a sabiendas de que era ilegal, firmaron contratos y guardaron silencio, disfrutando de su estancia en Nairobi hasta que Ladi murió, y ahora se quejan de que se los explota", dijo Odubome a openDemocracy. "No me digas que Teleperformance te ponía una pistola en la cabeza y te decía que no hablaras con nadie".

Mang’oka, de Awareness Against Human Trafficking, dijo: "Estos trabajadores se encuentran en un país extranjero, con visados de turistas controlados por su empleador. Si se marchan, se arriesgan a ser deportados de inmediato o, peor aún, a ser acusados de trabajar ilegalmente. Decir ‘¿por qué no se marchan si están siendo explotados?’ es imaginar una libertad que no existe".

Para Mercy Mutemi, directora ejecutiva de Oversight Lab, la muerte de Olubunmi pone de manifiesto el vacío del supuesto auge tecnológico de Kenia.

"Nuestro sueño de transformación digital es un castillo de naipes: la explotación de los trabajadores para [obtener] mejores productos para las grandes tecnológicas. Esto no solo es insostenible, también es perjudicial para la economía keniana", afirmó Mutemi. "Nuestra gente importa, y sus derechos deben respetarse a toda costa".

*El nombre fue cambiado para proteger su identidad

Mukanzi Musanga

Mukanzi Musanga

Mukanzi is a journalist and feature writer based in Nairobi, Kenya and was openDemocracy’s Africa investigative reporting fellow. She has a keen interest in issues surrounding human rights, inequality, reproductive health, gender, sexuality, race, class and power structures in Africa, and the continent’s connection to the rest of the world. She has previously written on health, gender, arts and culture as well as travel. Follow her on Twitter (@mukanzi_musanga)

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