Para mantener la temperatura global a niveles aceptables, el mundo tiene que atravesar una transición energética que deje atrás la era de los combustibles fósiles. Pero las tecnologías que promueven este cambio, como la energía solar, la eólica o los autos eléctricos, requieren de la extracción de una gran cantidad de minerales para su fabricación. Un auto eléctrico, por ejemplo, requiere seis veces más minerales que uno convencional; una planta de energía eólica terrestre requiere nueve veces más minerales que una de gas.
Entonces, a medida que el mundo aumente su uso de estas tecnologías, la demanda de una serie de minerales aumentará. ¿Habrá suficientes recursos para responder a las necesidades de una nueva era energética? ¿Qué otros impactos negativos causará sobre el medio ambiente y cómo podemos mitigarlos? Estas preguntas ocuparán un lugar central en el escenario global en los próximos años. Por el momento, lo que sabemos es esto.
¿Cuáles son los minerales de la transición y para qué sirven?
La apuesta por las energías renovables recae principalmente en el cobre, el litio, el níquel, el manganeso, el cobalto, el grafito, el cobre, el zinc y las tierras raras, entre otros. Estos elementos son el corazón de los coches eléctricos, las turbinas eólicas y otras energías, que prometen mantener las alzas en la temperatura global a raya.