Si el mundo logra sobrevivir la próxima década en un estado tolerable de bienestar global, miraremos al segundo mandato de Trump con una mezcla de alivio e incredulidad: alivio por haber sobrevivido e incredulidad ante la conducta de Donald Trump.
¿Cómo llegamos a tener a un hombre con el dedo en el botón nuclear amenazando con invadir y ocupar parte del territorio de un Estado miembro de la OTAN? No solo eso: Trump sostiene que su deseo de que Estados Unidos tenga un “control completo y total de Groenlandia” – un territorio semiautónomo danés – se disparó por el comportamiento, según él artero, del pueblo noruego al negarle lo que considera que le corresponde: el Premio Nobel de la Paz.
(Como ha señalado el primer ministro de Noruega, el gobierno no decide quién recibe el Nobel de la Paz).