El plan de Donald Trump para elevar el gasto militar de Estados Unidos a 1,5 billones de dólares indica, en el mejor de los casos, la intención de situar la fuerza militar en el centro de su presidencia y, en el peor, una administración que se prepara para una guerra total.
El miércoles 7, el presidente presentó su propuesta de aumentar el presupuesto de defensa en casi un 60% para el ejercicio fiscal de 2027, tras tres semanas de operaciones estadounidenses letales en Nigeria, Siria, Venezuela y los litorales del Caribe y el Pacífico.
Un aumento de esta magnitud, desde los 901.000 millones de dólares de este año, sugiere que la Casa Blanca se está preparando para una guerra de gran escala, un escenario para el que Trump ha dicho que el mundo debe estar preparado.