Con el paso de los días, cede la conmoción por el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ordenado por Trump. Que la víctima sea un dictador contribuye a justificar el uso ilegal de la fuerza bruta.
Una intervención militar de Estados Unidos en América Latina no es novedad. Al contrario, es una práctica que responde al principio más permanente que ha ordenado las relaciones en el continente americano.