Después de cuatro años de salvarse por los pelos de condenas penales, Donald Trump está de vuelta en la Casa Blanca. Para muchos observadores fuera de los Estados Unidos, la reelección de un convicto que intentó ilegalmente anular unas elecciones resulta desconcertante.
Pero la segunda victoria de Trump no fue casualidad, ni simplemente el resultado de la interferencia rusa o de votantes “deplorables”. Aunque Trump dejó la política partidaria en 2021, las fuerzas que lo llevaron al poder no lo hicieron. Esta vez, sin embargo, llega al cargo mucho mejor organizado, más fuerte y con una base política más diversa.
Trump tampoco está solo: en todo Occidente, el populismo de derechas está en marcha, mientras que los partidos progresistas siguen en desventaja. En un mundo cada vez más inestable, la creciente ola de la derecha autoritaria plantea enormes desafíos para la economía mundial. Si no se controla, puede poner en peligro la paz, la prosperidad y el planeta.