
Michel Temer saluda al Presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, ante Renan Calheiros, el Presidente del Senado, durante la investidura de Temer. Aug. 31, 2016, Brasilia. AP Photo/Eraldo Peres. Todos los derechos reservados.
Con un rom-pom-pom, la banda de la infantería de Marina se arrancó con el himno nacional e hizo levantar de sus asientos a un Senado lleno a reventar. Sobrevolando un mar de cabezas calvas, pocas veces interrumpido por alguna isla de hombreras de color carmesí o malva, la cámara de la TV Senado se acercó a la figura vampírica de Michel Temer, cuyos labios apenas se movían al hablar, casi como un ventrílocuo. Rezaba el himno: “Pero si levantas el martillo de la Justica/Verás que tu hijo no huye de la lucha”.
Poco más de dos horas después de que los senadores hubiesen votado a favor del impeachment de la Presidenta Dilma Rousseff, Temer fue oficialmente instaurado en la misma cámara como nuevo Presidente de la República. En el cercano Palacio de la Alvorada, Dilma, vistiendo un traje rojo como el color de su Partido de los Trabajadores (PT) y rodeada de seguidores, ya había declarado ante un grupo de periodistas que había sido apartada de su cargo por un golpe de estado.