América latina estalló otra vez. Desde hace meses la región se encuentra nuevamente convulsionada por un nuevo ciclo de protestas. Desde hace décadas que las tensiones sociales producto del neoliberalismo y el populismo siguen sin resolverse. América latina es el continente más desigual y violento del mundo.
De pronto las portadas de los distintos diarios se preguntan ¿Qué está pasando en América Latina? Dadas las condiciones socio-económicas instauradas por el neoliberalismo en la región y los fracasos de los gobiernos populistas, uno debería preguntarse ¿Por qué las protestas deberían detenerse?
La sociedad latinoamericana es un sismo social que nadie puede prever ni cuándo, ni dónde, ni con qué intensidad estallará. La mayor parte de sus habitantes viven con frustración y en estado de exasperación permanente. En Chile, por ejemplo, el 60% de su población tiene que endeudarse para cubrir sus gastos básicos del mes. Cualquier decisión política de los gobiernos que afecte el bolsillo puede desencadenar la protesta.